JUAN AVELINO GARCIA VILLOLDO

(Escrito por: Isabel García Galdón)

 

Triste historia  (sobre un poema de Jaime Gil de Biedma)

“De todas las historias de la Historia / sin duda la más triste es la de España / porque termina mal."

 

 

El cuerpo de Guardia de Asalto fue creado en 1932, nuestro abuelo estuvo destinado en Barcelona hasta su traslado;  en un principio y durante un año, en Almería. Después en Albacete capital, aunque tenía fijada su residencia en LEZUZA donde se estableció junto con nuestra abuela y sus hijos, y donde acudía todos los fines de semana que su trabajo, como capitán del cuerpo, le permitía.

Es evidente que todo lo que voy a contar lo sé porque se nos ha transmitido a través de nuestro padre, familiares y personas que de un modo u otro conocían a nuestro abuelo.

 

Como anticipo sólo puedo decir que nunca hemos oído nada negativo respecto a él, y si exaltaciones a su persona y a su humanidad.

 

Fue un hombre bueno, que miraba a la  persona y veía al ser humano, que no vio la maldad que se estaba tejiendo a su alrededor, que amaba la vida y desoyó los consejos que le decían: “…marcha con tu familia fuera de España, que no son buenos tiempos para las personas como tu”... a esto él siempre respondía: …”No he hecho nada malo, quien puede desearme mal”…

 

El tiempo que vivió en Lezuza con su familia, fue tiempo de guerra, él consideró que sus hijos estarían mejor en su pueblo que en la capital, por tal motivo nuestro padre se crió en este pueblo durante la edad “dorada” de la niñez, cuando el castillo de Lezuza era una fortaleza a conquistar, el río un inmenso mar para navegar, los campos, la vega, etc… todo era libertad.

 

Como nota comentar que nuestro padre nació en Barcelona, se crió, hasta aproximadamente los 10 años, en unas calles estrechas, donde se habían instalado todos los emigrantes de primeros de siglo, cerca de la calle Las Tapias conocida como el antiguo “Barrio chino”, nos podemos hacer una idea de lo que para un niño de esa edad significaba vivir en Lezuza;  para él la guerra estaba fuera.

 

Volviendo a nuestro abuelo, este siempre miró mucho por su pueblo y por sus gentes, intentó en todo momento (dentro de sus posibilidades) ayudar a quien se lo pedía, ayudó a escapar a personas que habían sido amenazadas de muerte, dio ordenes para tapar todas las imágenes de la Iglesia, sobre todo su Virgen de la Cruz, para poder salvar este patrimonio de la locura a la que nos había llevado una guerra absurda.

 

En el pueblo, cuando nuestro abuelo iba los fines de semana, se decía: “Ha venido Juan Avelino, podemos dormir tranquilos esta noche”.

 

Sucedió un hecho en Albacete que originó el desenlace por el cual detuvieron a nuestro abuelo junto con otras personas, le enjuiciaron y sentenciaron a muerte.

 

Vivian una familia de la que sólo me han podido dar el apodo por la cual se les conocía “Los hijos del maestro loco”, de ideales extremos, parece ser que a una hermana la mataron en tiempo de guerra y no se supo con exactitud como había sucedido, pero sus hermanos juraron vengar su muerte y prometieron que por cada cabello de su hermana moriría una persona.

Acabada la guerra y victorioso el Caudillo, estos hermanos tomaron el poder y utilizaron sus influencias, para detener a toda las personas que ellos consideraban debían pagar por lo sucedido a su hermana.

 

Nuestro abuelo debía estar en su punto de mira, desconozco porque, pero como dije, fue detenido y acusado de haber dado muerte a un cura, no sé bien si de la Jineta o de Balazote, y de haberse quedado con dineros que no le pertenecían, hago un paréntesis y anoto las palabras de mi abuelo…”te juro por nuestros hijos que yo no me he manchado con muertes ni con robos”…, el caso es que lo llevaron junto con otros presos a las Plaza de Toros y los tuvieron durante días hacinados sobre la arena de la plaza hasta que en los “juicios” se daba sentencia;  por lo general, era de muerte.

 

Este episodio del cura, nos lo relató nuestro padre varias veces a lo largo de su vida, ya que lo vivió en persona siendo un jovencito de unos 13 o 14 años: ...”Íbamos hacía Albacete en el coche de mi padre (nuestro abuelo por su rango, tenía coche con chofer) y a medio camino, tirado en el borde de la cuneta, estaba un hombre con sotana negra, mi padre en un principio pensó en no parar, pero unos metros mas adelante, dio el alto e hizo retroceder el auto, bajo y volteo al hombre, estaba muerto, había sido ajusticiado, le dio pena dejarlo ahí tirado, cual perro, ayudado por el chofer, lo introdujo en el coche y lo llevó al depósito, en Albacete”… este incidente sirvió para los fines de estas personas.

 

Nuestro abuelo fue llevado al Penal de Chinchilla y la Prisión provincial de Albacete, su última morada; nuestra abuela acudió a pedir ayuda a todas las personas que nuestro abuelo había ayudado, recogió firmas a favor de su indulto, viajo, rogó, suplicó por su vida, lucho hasta el final por recuperar a su GARCIA (como familiarmente ella le llamaba).

 

7 de Septiembre de 1940 - Amanece, lentamente el sol hace su aparición en el horizonte. El profundo silencio de la mañana, cortado por el ruido del motor de un camión que se va acercando, interrumpe la paz que se respira en el recinto del cementerio.

 

Se para,  varios hombres armados descienden de él y obligan a bajar a seis hombres, en sus rostros se refleja el miedo;  son conducidos hasta la tapia del cementerio y a la voz de… ¡Fuego! -Seis vidas dejaron de existir, de amar, de odiar, de esperar con ilusión el mañana y la esperanza en un nuevo futuro.

 

Ese 7 de Septiembre de 1940, nuestro padre, como cada día que podía visitar a nuestro abuelo, fue a llevarle ropa limpia, algo de comida, cosas que mi abuelo pudiera necesitar;  le sacaron sus pertenencias y le comunicaron a bocajarro…”No es necesario que vuelvas, a tu padre lo han fusilado esta mañana”…, sólo tenía 15 años, quería a su padre con locura y ya no estaba.

Días después de su muerte, nuestra abuela recibió el indulto firmado por su excelencia el Caudillo Francisco Franco.

 

Hasta pasados 8 años, no obtuvo nuestro padre el permiso para poder exhumar los restos de nuestro abuelo;  con sus propias manos removió la tierra de la fosa y desenterró lo que quedaba de él y de las otras 5 personas, sólo pudo reconocer el cráneo y depósito todos los huesos en un solo féretro, actualmente mi abuelo descansa en el cementerio de Albacete, donde año tras año nuestro padre, sólo o acompañado por nosotros, hemos visitado su nicho para honrar la memoria de un hombre bueno.

 

Quiero que quede constancia el nombre de las personas que compartieron con nuestro abuelo el miedo, la desesperanza y el sueño eterno.

 

JOSÉ PEINADO DEL AMO

MARTIN SELVA FUENTES

JOSÉ AGUILAR OLMEDO

DIEGO TENDERO NUÑEZ

ANTONIO VALENCIANO CEBRIAN

(uno de ellos sólo tenía 19 años)

 

 

Si nuestro abuelo hubiera hecho algún mal a su pueblo o a sus gentes, nunca hubiéramos sido recibidos con el cariño con el que somos recibidos, y eso se lo debemos a él.

 

El 10 de  Junio del presente año 2007, falleció nuestro padre, su deseo siempre fue volver a este pueblo donde tenía su familia, donde había vivido los mejores años de una persona, los años de la inocencia.

 

Por él y para honrar su memoria, escribo estas líneas; para que nuestro padre, este donde esté, sepa que su pueblo ha sabido como un hombre bueno (nuestro abuelo) murió injustamente.

 

Repito las palabras de mi abuelo,…” ya he visto que hay gran interés en que muera pero aunque esto llegue no te desesperes y procura criar a los chicos que no se parará mucho tiempo sin que tengas tu recompensa por mi muerte”… y a nuestro padre “Que seas bueno y trabajador”…

 

Nuestra abuela falleció sin recibir esa recompensa, pero para nosotros, sus nietos, estas líneas publicadas en memoria de nuestro abuelo, junto con el honor de ver su nombre en la placa de una calle, es la pequeña recompensa que quizás otras personas no han podido recibir.

 

Esta carta la escribió nuestro abuelo cuatro meses antes de su fusilamiento.

 

4 Mayo 1940 

Remite: Juan Gª Villoldo

Prisión Provincial

Albacete

 

 

                                                           

 

Vaya nuestro recuerdo a todas las victimas de las guerras absurdas, sin sentido e injustas.

 

En Gavà (Barcelona) a 12 de Octubre del 2007