Obra de planta basilical, de sólida sillería y robustos contrafuertes. Construida con donativos de los fieles. Pasa a manos privadas a mediados del siglo XIX, desde entonces ha tenido diversos aprovechamientos: almacén de granos, salón de fiestas para bailes, carnaval o bodas, actualmente es vivienda particular.

 

Según cuentan las crónicas, en esta ermita fue enterrado el poeta y dramaturgo Francisco Antonio Bances Candamo (1662-1704), natural de Avilés (Asturias). Además de escritor era cobrador de rentas reales y personaje influyente en la corte de Carlos II. Todo apunta a que su muerte fue a causa de un envenenamiento.