Ruta Río Lezuza

Iniciaremos nuestro recorrido en la plaza de las Bochas en dirección al río Lezuza. A la altura del río nos encontramos con el Puente del Molinico.

 

 

Por aquí paseaba errática la legendaria María Encantá, raptando -según las precavidas

abuelas lezuceñas contaban a sus nietos- a los “cirios”, como se conocen en el pueblo a los niños que aún no han llegado a la adolescencia, y que imprudentemente se acercaban solos al río y se los llevaba a su cueva bajo la Ermita, donde albergaba grandes tesoros pero de la que jamás se salía.

 

Giraremos a la derecha al pasar el puente, por el Camino de La Viñica, contemplando la vega.

 

Caminaremos algo más de 500 m para girar a la derecha y cruzar de nuevo el río. Llegaremos

después a la carretera de El Bonillo que tomaremos a la derecha durante unos metros. Al pasar la báscula giraremos de nuevo a la derecha en dirección a Los Ojuelos.

 

 

Los Ojuelos son uno de los nacimientos de agua que se vierten al río Lezuza en las inmediaciones del pueblo. Este es el nacimiento que sirve de abastecimiento a la población. Aquí encontraremos un lugar de descanso adecuado para la merienda a la sombra de los sauces y acompañados del murmullo del agua.

 

 

Siguiendo el curso del agua, continuaremos el paseo por una senda que nos llevará a un estrecho camino con una barandilla sobre la que nos podremos apoyar para contemplar los hortales. Poco más adelante llegaremos a otro de los nacimientos denominado Fuente

del Charco. Tres caños vierten sus aguas al río a la sombra de los chopos y de los álamos blancos.

 

 

Finaliza aquí este paseo del río Lezuza.